2010-11-15
NO SE LO CONTEIS A NADIE
Cuando miré al otro lado de la calle, vi a mi profesor y ese insólito árbol-semáforo que señalaba las órdenes posibles al mimso tiempo.´Me encanta ese semáforo desde que ocurrió aquello.
Era una mañana tranquila, en la que salí a pasear cuando...
Vi aquel precioso árbol-semáforo. Me encantó. Tantas órdenes, tantos colores... Pero cuando me acerqué a él, fui a tocarlo y una voz en mi interior me dijo "no lo toques ten cuidadoo que entrarás en un mundo donde no podras salir" yo no entendía nada. No tenía ni idea de quién me lo decía. Me pregunte por que no podia tocar aquel semáforo tan bonito, pero por si acaso no lo toqué y me volví a casa, pues era la hora de comer. Una vez llegue, sentí algo raro, como si algo diferente o extraño hubiera en casa, pero lo ignoré y seguí hasta mi habitación ( todavia quedaban diez minutos hasta que mamá preparara la comida). En mi habitación empece a oir aquella voz del semáforo una y otra vez. Estaba confusa ¿Que sería aquella voz? ¿ Alguien que me estuviera tomando el pelo?
Baje corriendo a la cocina, y pensé que lo mejor sería ir al semáforo y averiguar qué era esa voz. Una vez allí empecé a oir de nuevo rds voz. Esta vez la oía dentro del arbol-semáforo. Vi un pequeño bptón. A causa de los nervios, toqué el otón y cai en aquel mundo tan misterioso que me decía la voz. Estaba lleno de mugre apestosa y olores aterrorizantes. Yo estaba empapada de un moho verde repugnante. Intenté buscar una salida o una puerta en aquel sitio, pero no encontraba nada. Empece a llorar desconsolada y de repente.... apareció de la nada un hadita pequeña de color azul turquesa intenté cogerla, pero cuando fui a cogerla echó a volar. La seguí has una cueva oscura. Cuando llegamos vi un montón de haditas de todos los colores. Estaba deslumbrada, no me lo podía creer. En el fondo de aquella farola se hallaba el mundo de las hadas. Ellas me explicaron todo. Me dijeron que ellas hacían aquella voz y que lo hacían para que nadie las descubriera. Tan bien decian que eran nuevas y que habían estado ya en muchos paises, pero que como siempre las descubrían, se tenían que cambiar de sitio. Me dijeron que se sentían solas y necesitaban a alguien con el que jugar, y que creyeron que yo era la mejor para ese tema, pero que no me iban a soltar, porque si me soltaban le contaria a todo el mundo su secreto y ya no tendrian a una miga con la que jugar. Después de mucho hablar... hicimos un trato: Yo no diría nada a nadie e iria todos los dias a visitarlas, y ellas me soltarían y me dejarian volver con mi mamá. Por eso, desde ese día, me gusta tanto ese arbol-semáforo llamativo y bonito.
Pero... no le conteis a nadie mi secreto, por favor.
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